jueves, 18 de mayo de 2017

BLOQUE 14


LOS DERECHOS HUMANOS COMO EXPRESION DE LA DIGNIDAD HUMANA


Los derechos humanos, tal como se van concre­tan­do, con muchos altibajos, dificultades y equivoca­ciones, están en las fuentes del pensamiento cristiano. Ese proceso de positivación jurídica sólo históricamente se ha dado en sus comienzos dentro del contexto de una cultura cristia­na. De hecho, no encontramos nada parecido en otras culturas, fuera del cristianismo.
Antiguamente se hablaba de derechos naturales como aparece en las Declaraciones Americana y francesa, en cuanto fundados en la naturaleza o, según la escolásti­ca, en el derecho natural y no entendidos únicamente en su formulación positiva y canónica, Ya hemos relacionado la dignidad del hombre, en su dimensión bíblica, teológica, histórica y social. Ahora lo haremos con los derechos humanos, El Evangelio es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación que lleva a cumplimiento la esperanza de Israel, fundada en la palabra de los profetas".
El derecho a la vida. Para la Biblia la vida es un don de Dios. Tiene un valor divino porque de Él participa, con indepen­dencia de sus cualida­des y de su utilidad social, en todas sus formas, no solo biológi­ca y en todas las dimensiones del hombre. Es el más fundamental y supone a los restantes derechos.

El derecho a la libertad religiosa. Se trata de la libertad de conciencia y por tanto de religión para dar culto a Dios y practicar la fe.

El derecho a la participación en la vida social. Implica la necesidad de la educación en la participación cívica y política. Su carencia es una forma de pobreza. No se puede dar sin el derecho de asociación, para formar, entre otras, sindicatos y asociaciones intermedias. los diez Manda­mientos, cuando no se cumplen, introducen en el mundo "condiciona­mientos y obstácu­los que van mucho más allá de las acciones y de la breve vida del individuo [y que] afectan asímismo al desarrollo de los pueblos, cuya aparente dilación o lenta marcha debe ser juzgada también bajo esta luz". El Catecismo de la Iglesia Católica habla de "la persona y la sociedad" empezando por el "carácter comunita­rio de la vocación humana", apelando "a las capacidades espiri­tuales y morales de la persona y a la exigencia permanente de su conver­sión interior para obtener cambios sociales que estén realmente a su servicio. La prioridad reconocida a la conversión de corazón no elimina en modo alguno, sino, al contrario, impone la obligación de introducir en las instituciones y condiciones de vida, cuando inducen al pecado.

El Estado moderno, transformado en máquina administrati­va gigantesca, invade todos los sectores de la vida. Eso pone al hombre en un estado de temor y angustia, entre el yo y el nosotros, que frecuentemente desperso­naliza. "la sociliazación implica la obligación de una congrua indenmización" que resultará de calcular "lo que en las circuns­tancias concretas es justo y equitativo para todos los interesa­dos. tanto de derecho público como de derecho privado". Es el "fenómeno, de la socialización, que, aunque encierra algunos peligros, ofrece, sin embargo, muchas ventajas para conso­lidar y desarrollar las cualidades de la persona humana y para garantizar sus derechos" la Iglesia católica enseña y proclama una doctrina de la sociedad y de la convivencia humana" basada en el hombre, "causa y fin de todas las instituciones sociales".  cuando trata los deberes de los hombres en conexión necesaria con los derechos, conside­ra el de colaborar con los demás y dice que "al ser los hombres por naturaleza socia­bles, deben convivir unos con otros y procurar cada uno el bien de los demás".



POEMA




Todos tenemos derecho
a vivir con dignidad,
a que nunca nos falte
el trabajo, techo y pan.

Todos tenemos derecho
sin importar la religión
nuestro origen y sexo,
y cualquier otra condición.

Todos tenemos derecho
a no estar desamparados,
a tener una educación,
y no ser discriminados.

Pero algunos gobernantes,
los derechos pisotearon,
porque se han olvidado,
de los niños y los ancianos.

Cuantos pobres y mendigos,
pasando frío en las calles,
sin que ningún gobierno,
se preocupe y los ampare.

No cobijan a los niños
ni les tienden una mano,
son solos unos mendigos,
vestidos con harapos.

Se encuentra desprotegido
el derecho al ser humano,
parece que se ha perdido
el amor humanitario.

Corrijamos los errores
que otros han cometido,
reclamando a los gobiernos
exigir que sean cumplidos.

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